El martes de la semana que recién concluyó, el Gobierno de México suscribió conjuntamente con siete países más, en ceremonia realizada en Nueva York y convocados por Barack Obama, la Declaratoria para la Alianza para el Gobierno Abierto –documento impulsado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU)- en el cual se comprometieron a promover la transparencia, combatir la corrupción, ampliar la participación ciudadana en los asuntos públicos y a innovar con nuevas tecnologías el acceso de los gobiernos a los ciudadanos.
Estos países son: Estados Unidos, México, Brasil, Noruega, Reino Unido, Sudáfrica, Indonesia y Filipinas. Se estima que se sumarán a esta iniciativa 25 países más; ello durante la reunión del Comité Promotor que se realizará en Brasil en marzo de 2012.
La Alianza para el Gobierno Abierto es un esfuerzo multilateral que reconoce el reclamo de los ciudadanos de gobiernos más transparentes, efectivos y que rindan cuentas, con instituciones que permitan y fomenten la participación de la sociedad y respondan a sus necesidades y aspiraciones.
Los países signatarios, elaboraron su plan de acción que contiene compromisos concretos, atendiendo cuando menos, uno de los cinco retos establecidos: Mejora de Servicios Públicos; Aumentar la Integridad Pública; Manejo de los Recursos Públicos con Mayor Eficacia y Eficiencia; Construcción de Comunidades más seguras; y, Aumento de la rendición de Cuentas por parte de las Empresas.
Específicamente, el gobierno mexicano asumió 18 compromisos de los cuales aquí menciono algunos:
En Mejora de Servicios Públicos: El gobierno federal involucrará a los ciudadanos en la evaluación de 300 trámites de alto impacto, consolidará dos proyectos de ventanilla única para transacciones comerciales y corporativas, apoyándose en el desarrollo del portal www.gob.mx para convertirlo en herramienta interactiva de información y realización de trámites.
Aumentar la integridad Pública: Se fortalecerá la transparencia presupuestaria, a través de la publicación de inversiones, finanzas públicas, transferencias de recursos federales a las entidades federativas, entre otras.
En materia de seguridad se incrementará la información sobre incidencia delictiva a través del desarrollo de herramientas que permitan exportar la información para que el ciudadano pueda hacer su propio análisis; se dará transparencia a los criterios de distribución del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública a los gobiernos estatales y el Distrito Federal.
En cuanto a la educación, se propone continuar y ampliar la contratación de maestros por medio de concurso de plazas; ampliar el número de escuelas que participan en la prueba ENLACE, así como continuar publicando la información respecto al desempeño de los centros educativos.
Manejo de recursos públicos con Mayor Eficacia y Eficiencia: Se plantea avanzar hacia una hacienda pública con sistemas y metodologías contables homogéneas para que el gasto público se realice en forma eficiente y sea posible medir con exactitud los resultados de la gestión fiscal de todas las instituciones públicas en todos los órdenes de gobierno.
También se trabajará en el desarrollo de un Sistema Nacional de Fiscalización, cuya primera etapa de trabajo se vincula con ejercicios de auditoría en el orden estatal y municipal, en el que participarán las entidades federativas por medio de la Asociación Nacional de Organismos de Fiscalización Superior y Control Gubernamental A.C. que agrupa a las entidades fiscalizadoras estatales y al órgano de fiscalización federal, así como la Comisión Permanente de Contralores Estados –Federación, que congrega a los Titulares de los Órganos Estatales de Control y a la Secretaría de la Función Pública.
Incrementar la rendición de cuentas corporativa: Se aumentará el número de empresas que hacen pública información sobre su gobierno corporativo y sus resultados económicos, sociales y ambientales.
Los mexicanos sabemos que falta mucho por hacer para darle eficacia a nuestra democracia. Por ello, éstas son excelentes noticias; es en un paso concreto y medible, hacia el rumbo correcto.
Bien por el Presidente Felipe Calderón; bien por el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) que fue invitado por la Casa Blanca en reconocimiento al trabajo que ha desarrollado durante sus 8 años de existencia a nivel federal en nuestro país.
Ahora nos tocará a los ciudadanos dar seguimiento y hacer buen uso de las herramientas que se implementarán para tener gobiernos más abiertos, ya que de nada sirve nuestra democracia, sin mexicanos demócratas que le den vida y exijan su eficacia. ¿No lo crees?....
lunes, 26 de septiembre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
Sucederá (poesía)
Una mariposa de azules y delicadas alas,
a volar se va sobre campos floridos,
impulsada solamente por suaves vientos de eternidad....
No cesa de volar sabiendo que el temblor de sus alas la sostiene,
hasta el momento anhelado de posarse
sobre su hermosa y aromática flor; la única.
Será entonces, cada instante tan luminoso y embriagante,
que en ellos la belleza, los aromas, los colores
y la fuerza de los vientos, tendrán sentido.
Sucederá, pues, que cualquiera que pueda mirar
a la mariposa con su flor de primavera,
contemplará en realidad al amor.....
a volar se va sobre campos floridos,
impulsada solamente por suaves vientos de eternidad....
No cesa de volar sabiendo que el temblor de sus alas la sostiene,
hasta el momento anhelado de posarse
sobre su hermosa y aromática flor; la única.
Será entonces, cada instante tan luminoso y embriagante,
que en ellos la belleza, los aromas, los colores
y la fuerza de los vientos, tendrán sentido.
Sucederá, pues, que cualquiera que pueda mirar
a la mariposa con su flor de primavera,
contemplará en realidad al amor.....
lunes, 19 de septiembre de 2011
Líderes: ¿Por qué no podemos ser el México que queremos ser?
El pasado lunes, se reunieron los llamados 300 líderes más influyentes de México convocados por los hermanos Jorge y Raúl Ferráez –de la revista “Líderes mexicanos”- entre quienes se encontraban los presidentes de las Cámaras de Diputados y de Senadores, varios legisladores, ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, gobernadores de los estados, el presidente de la CNDH, el presidente del INEGI, embajadores del cuerpo diplomático acreditado en nuestro país, líderes empresariales, sociales y sindicales e integrantes de la prensa.
Los convocantes presentaron en ese foro, una propuesta para encontrar –más allá de diferencias- las coincidencias como mexicanos en la construcción del México al que todos aspiramos; invitación que denominaron “Proyecto de Nación”.
Ante ellos, el presidente Felipe Calderón pronunció un mensaje que se enmarcó en la idea concordante con la presentada de que “más que ver el por qué del México como está, hay que preguntarnos: ¿por qué no podemos ser el México que queremos ser?”.
Por ello, recordó que antes de protestar al cargo de Presidente de la República, presentó algo similar a lo allí propuesto que se llama “Proyecto México 20-30”, con metas concretas en materia de seguridad, economía, competitividad, educación, combate a la pobreza, en materia ambiental, etc., reiterando ante los presentes, su disposición a participar en ese esfuerzo.
Fue notorio y predominante en su mensaje, un tono de reproche ante los liderazgos del país por un doble discurso, incongruencia o simulación en la construcción del México que queremos.
Así les dijo: “Somos profundamente federalistas a la hora de los derechos, pero profundamente centralistas a la hora de los problemas”; ejemplificando los casos de la educación o seguridad que están en manos de las entidades federativas –en un sistema descentralizado- pero se responsabiliza con frecuencia al gobierno federal en ambos temas.
“Hablamos de reformas estructurales y ya hasta nos las sabemos de memoria. Es como aquel chiste que decía que había un reclusorio en donde los pobres presos se contaban tantas veces los mismos chistes, que ya se los decían por número y se reían. Aquí pasa lo mismo. Hablamos de las reformas estructurales: la laboral. Sí, la laboral, y ya todo el mundo sabe de qué estamos hablando, pero a la hora de la hora, no las hacemos. ¿Por qué razón, amigas y amigos?.... hay una brecha enorme entre muchos líderes de México, entre lo que decimos y lo que hacemos, entre las palabras y los hechos. Y esto, también, implica una revisión a fondo de lo que queremos para el país”.
“Y creo que no es un problema de concepto. Es un problema de voluntad, y es un problema de sinceridad; se vale oponerse. Se vale decir no. Lo que creo que no se vale es, cuando estamos en un ambiente tal selecto, y somos ya, finalmente nominados a los 300, y se nos convoca a decir; queremos un país moderno, decir aquí que sí, y allá atrás a la hora de las decisiones, franca y sencillamente decir no”.
“O una de dos, o hacemos funcionar bien nuestro sistema federal, y eso implica que haya responsabilidades en estados y municipios, no nada más derechos, no nada más denos, o nada más arréglame mi bronca de seguridad, arréglame mi bronca de educación, arréglame mi bronca, hazme mi hospital, sino también deberes y que haya manera de poder exigir esos derechos, no por el Presidente, sino por una sociedad que los demanda, y que haya corresponsabilidad, no sólo en los tres niveles de Gobierno, sino en los tres Poderes de la Unión”.
En su cierre, propuso a los 300 líderes trabajar para armar consensos rápidos por ese México posible a partir de decisiones ahora, asumiendo los costos; ejercer “de a de veras” su liderazgo, no sólo en sus empresas, sino en organizaciones de la sociedad civil, candidaturas, en la política formal, todo, sin claudicar a principios e ideas.
Cuestionó: “Si la gente más sabia y la de mejor liderazgo en México, estamos todos tan de acuerdo, ¿por qué no funcionan las cosas como decimos en este selecto grupo de 300 líderes?.... Porque hace falta que en la toma de decisiones, también esos liderazgos estén presentes”.
Y remató: “¿Y por qué está México así?... Quizá porque sus mejores líderes están mejor aquí, y les puede ir mejor aquí, en términos económicos o sociales, o de prestigio, o no se mete nadie con ustedes en la prensa; que estar en política, que ir a la prueba del ácido, que es ir y encontrarse con la gente de los votos”.
Creo que el discurso del Presidente Calderón, describe bien al círculo vicioso de intereses políticos y económicos y poderes fácticos que tienen secuestrada a nuestra democracia electoral y funcional, evidenciando además, la urgente necesidad de que cada ciudadano asumamos responsabilidad en el bien de nuestra comunidad, especialmente los liderazgos, a los que llamó a “cerrar la brecha entre ciudadanos y política”.
Me pregunto: ¿habrá respuesta de los líderes para concretar el denominado “Proyecto de Nación”?
Pronto lo sabremos…...
Los convocantes presentaron en ese foro, una propuesta para encontrar –más allá de diferencias- las coincidencias como mexicanos en la construcción del México al que todos aspiramos; invitación que denominaron “Proyecto de Nación”.
Ante ellos, el presidente Felipe Calderón pronunció un mensaje que se enmarcó en la idea concordante con la presentada de que “más que ver el por qué del México como está, hay que preguntarnos: ¿por qué no podemos ser el México que queremos ser?”.
Por ello, recordó que antes de protestar al cargo de Presidente de la República, presentó algo similar a lo allí propuesto que se llama “Proyecto México 20-30”, con metas concretas en materia de seguridad, economía, competitividad, educación, combate a la pobreza, en materia ambiental, etc., reiterando ante los presentes, su disposición a participar en ese esfuerzo.
Fue notorio y predominante en su mensaje, un tono de reproche ante los liderazgos del país por un doble discurso, incongruencia o simulación en la construcción del México que queremos.
Así les dijo: “Somos profundamente federalistas a la hora de los derechos, pero profundamente centralistas a la hora de los problemas”; ejemplificando los casos de la educación o seguridad que están en manos de las entidades federativas –en un sistema descentralizado- pero se responsabiliza con frecuencia al gobierno federal en ambos temas.
“Hablamos de reformas estructurales y ya hasta nos las sabemos de memoria. Es como aquel chiste que decía que había un reclusorio en donde los pobres presos se contaban tantas veces los mismos chistes, que ya se los decían por número y se reían. Aquí pasa lo mismo. Hablamos de las reformas estructurales: la laboral. Sí, la laboral, y ya todo el mundo sabe de qué estamos hablando, pero a la hora de la hora, no las hacemos. ¿Por qué razón, amigas y amigos?.... hay una brecha enorme entre muchos líderes de México, entre lo que decimos y lo que hacemos, entre las palabras y los hechos. Y esto, también, implica una revisión a fondo de lo que queremos para el país”.
“Y creo que no es un problema de concepto. Es un problema de voluntad, y es un problema de sinceridad; se vale oponerse. Se vale decir no. Lo que creo que no se vale es, cuando estamos en un ambiente tal selecto, y somos ya, finalmente nominados a los 300, y se nos convoca a decir; queremos un país moderno, decir aquí que sí, y allá atrás a la hora de las decisiones, franca y sencillamente decir no”.
“O una de dos, o hacemos funcionar bien nuestro sistema federal, y eso implica que haya responsabilidades en estados y municipios, no nada más derechos, no nada más denos, o nada más arréglame mi bronca de seguridad, arréglame mi bronca de educación, arréglame mi bronca, hazme mi hospital, sino también deberes y que haya manera de poder exigir esos derechos, no por el Presidente, sino por una sociedad que los demanda, y que haya corresponsabilidad, no sólo en los tres niveles de Gobierno, sino en los tres Poderes de la Unión”.
En su cierre, propuso a los 300 líderes trabajar para armar consensos rápidos por ese México posible a partir de decisiones ahora, asumiendo los costos; ejercer “de a de veras” su liderazgo, no sólo en sus empresas, sino en organizaciones de la sociedad civil, candidaturas, en la política formal, todo, sin claudicar a principios e ideas.
Cuestionó: “Si la gente más sabia y la de mejor liderazgo en México, estamos todos tan de acuerdo, ¿por qué no funcionan las cosas como decimos en este selecto grupo de 300 líderes?.... Porque hace falta que en la toma de decisiones, también esos liderazgos estén presentes”.
Y remató: “¿Y por qué está México así?... Quizá porque sus mejores líderes están mejor aquí, y les puede ir mejor aquí, en términos económicos o sociales, o de prestigio, o no se mete nadie con ustedes en la prensa; que estar en política, que ir a la prueba del ácido, que es ir y encontrarse con la gente de los votos”.
Creo que el discurso del Presidente Calderón, describe bien al círculo vicioso de intereses políticos y económicos y poderes fácticos que tienen secuestrada a nuestra democracia electoral y funcional, evidenciando además, la urgente necesidad de que cada ciudadano asumamos responsabilidad en el bien de nuestra comunidad, especialmente los liderazgos, a los que llamó a “cerrar la brecha entre ciudadanos y política”.
Me pregunto: ¿habrá respuesta de los líderes para concretar el denominado “Proyecto de Nación”?
Pronto lo sabremos…...
lunes, 12 de septiembre de 2011
Diputados Federales a los mexicanos: ¿Cuál es la prisa?
México enfrenta actualmente graves problemas que requieren urgente atención en cada uno de los ámbitos de responsabilidad de los tres poderes del estado: ejecutivo, legislativo y judicial; así como de las tres esferas de competencia: federal, estatal y municipal.
Problemas como la impunidad, inseguridad, pobreza, desempleo, mala calidad educativa, entre otros, que han sido generados, en buena medida, por la debilidad de las instituciones públicas, las cuales, pese a exigencias ciudadanas, discursos y presupuestos, no acaban de responder con resultados concretos.
Gran parte de las acciones que se requieren para atender la citada problemática, corresponden al Poder Legislativo, tanto federal como de sus homólogos locales: la creación y modificación de leyes aplicables a tales materias; la distribución eficiente de presupuestos; y, especialmente, una reglamentación que garantice sanciones severas a funcionarios públicos corruptos, irresponsables o ineficientes, así como avanzar en el tema de transparencia y rendición de cuentas, para pasar de los discursos como respuesta a la indignación de la sociedad, a los resultados.
Ya es hora de que aquel funcionario ineficiente o que no rinda cuentas sea cesado y, aquel que se corrompa, sea llevado ante la justicia y sancionado o encarcelado, de manera tal que, la permanencia en los cargos públicos, sea consecuencia de los buenos resultados de su gestión.
Particularmente, están pendientes de aprobarse por el Congreso de la Unión, las reformas estructurales que urgen a nuestro país, en materias fiscal, energética, laboral, seguridad nacional, política, educativa y de sistema de justicia.
Algunas de las mencionadas reformas estructurales, como la fiscal, laboral, energética y política cobran especial relevancia en este momento de coyuntura que tenemos en puerta el impacto que generará en nuestra economía la desaceleración económica mundial.
Expertos en la materia, opinan que urge fortalecer el mercado interno, reducir la dependencia fiscal respecto a ingresos petroleros y ofrecer a los grandes inversionistas internacionales un país competitivo, viable para sus proyectos, los cuales, redundarán en el crecimiento de empleos de calidad en México y de nuestras exportaciones. Para ello, insisten en que deben aprobarse antes del año 2012, por lo menos, las reformas laboral, fiscal, energética y política.
La gravedad de los problemas arriba mencionados es de todos conocida y reconocida y no está a discusión; las acciones que se requieren para atenderse, están identificadas por analistas, expertos e incluso por organismos internacionales como la OCDE.
Sabiéndolo, muchos ciudadanos nos preguntamos: ¿Qué esperan nuestros legisladores, especialmente los diputados federales para ponerse a trabajar en la aprobación de las leyes y reformas mencionadas, en la distribución correcta del presupuesto para el próximo año y en el combate a la corrupción y la impunidad?
Desafortunadamente, nuestros legisladores federales parecen no tener ninguna prisa, se muestran indolentes “congelando reformas”, evitando periodos extraordinarios y haciendo sólo promesas como las recientes, hechas en el noticiario de televisión nacional de Joaquín López Dóriga, en voz de los coordinadores y presidentes nacionales de los tres principales partidos.
A penas esta semana que concluye, nos dieron una increíble muestra más de ello: por inasistencia de la gran mayoría de los diputados –tan sólo se presentaron 86 de los 500- se suspendió la tercera sesión ordinaria por falta de quórum en esa Cámara y, en la cámara alta, también se suspendió la sesión de trabajo al tener únicamente la asistencia de 45 de los 128 Senadores; legisladores quienes además ya preparan un puente vacacional festejar, irónicamente, la próxima semana, a la Patria que en realidad tienen en el olvido total.
La palabra indignante no alcanza a describir este escenario, al que debemos sumar, el retraso de más de 10 meses de la Cámara de Diputados en la elección de los 3 consejeros del IFE, estando a casi un mes de iniciar formalmente el proceso electoral federal 2012, empantanado simplemente por intereses partidistas, y, el aumento del 5% a las “dietas” de nuestros diputados federales, ya de por sí bastante generosas, contemplado dentro del presupuesto que tendrán que discutir y aprobar para el ejercicio 2012.
¿Así o más patético?
Es triste ver que los representantes del pueblo, electos para cuidar nuestros intereses y buscar el bien común en el ámbito legislativo, presupuestal y de fiscalización, es decir, nuestros diputados federales, aparecen en el último escalón de las encuestas sobre credibilidad de las instituciones en México, junto con los partidos políticos.
Es triste, como dije, pero sin duda y para desgracia nuestra, se lo han ganado a pulso…..
Problemas como la impunidad, inseguridad, pobreza, desempleo, mala calidad educativa, entre otros, que han sido generados, en buena medida, por la debilidad de las instituciones públicas, las cuales, pese a exigencias ciudadanas, discursos y presupuestos, no acaban de responder con resultados concretos.
Gran parte de las acciones que se requieren para atender la citada problemática, corresponden al Poder Legislativo, tanto federal como de sus homólogos locales: la creación y modificación de leyes aplicables a tales materias; la distribución eficiente de presupuestos; y, especialmente, una reglamentación que garantice sanciones severas a funcionarios públicos corruptos, irresponsables o ineficientes, así como avanzar en el tema de transparencia y rendición de cuentas, para pasar de los discursos como respuesta a la indignación de la sociedad, a los resultados.
Ya es hora de que aquel funcionario ineficiente o que no rinda cuentas sea cesado y, aquel que se corrompa, sea llevado ante la justicia y sancionado o encarcelado, de manera tal que, la permanencia en los cargos públicos, sea consecuencia de los buenos resultados de su gestión.
Particularmente, están pendientes de aprobarse por el Congreso de la Unión, las reformas estructurales que urgen a nuestro país, en materias fiscal, energética, laboral, seguridad nacional, política, educativa y de sistema de justicia.
Algunas de las mencionadas reformas estructurales, como la fiscal, laboral, energética y política cobran especial relevancia en este momento de coyuntura que tenemos en puerta el impacto que generará en nuestra economía la desaceleración económica mundial.
Expertos en la materia, opinan que urge fortalecer el mercado interno, reducir la dependencia fiscal respecto a ingresos petroleros y ofrecer a los grandes inversionistas internacionales un país competitivo, viable para sus proyectos, los cuales, redundarán en el crecimiento de empleos de calidad en México y de nuestras exportaciones. Para ello, insisten en que deben aprobarse antes del año 2012, por lo menos, las reformas laboral, fiscal, energética y política.
La gravedad de los problemas arriba mencionados es de todos conocida y reconocida y no está a discusión; las acciones que se requieren para atenderse, están identificadas por analistas, expertos e incluso por organismos internacionales como la OCDE.
Sabiéndolo, muchos ciudadanos nos preguntamos: ¿Qué esperan nuestros legisladores, especialmente los diputados federales para ponerse a trabajar en la aprobación de las leyes y reformas mencionadas, en la distribución correcta del presupuesto para el próximo año y en el combate a la corrupción y la impunidad?
Desafortunadamente, nuestros legisladores federales parecen no tener ninguna prisa, se muestran indolentes “congelando reformas”, evitando periodos extraordinarios y haciendo sólo promesas como las recientes, hechas en el noticiario de televisión nacional de Joaquín López Dóriga, en voz de los coordinadores y presidentes nacionales de los tres principales partidos.
A penas esta semana que concluye, nos dieron una increíble muestra más de ello: por inasistencia de la gran mayoría de los diputados –tan sólo se presentaron 86 de los 500- se suspendió la tercera sesión ordinaria por falta de quórum en esa Cámara y, en la cámara alta, también se suspendió la sesión de trabajo al tener únicamente la asistencia de 45 de los 128 Senadores; legisladores quienes además ya preparan un puente vacacional festejar, irónicamente, la próxima semana, a la Patria que en realidad tienen en el olvido total.
La palabra indignante no alcanza a describir este escenario, al que debemos sumar, el retraso de más de 10 meses de la Cámara de Diputados en la elección de los 3 consejeros del IFE, estando a casi un mes de iniciar formalmente el proceso electoral federal 2012, empantanado simplemente por intereses partidistas, y, el aumento del 5% a las “dietas” de nuestros diputados federales, ya de por sí bastante generosas, contemplado dentro del presupuesto que tendrán que discutir y aprobar para el ejercicio 2012.
¿Así o más patético?
Es triste ver que los representantes del pueblo, electos para cuidar nuestros intereses y buscar el bien común en el ámbito legislativo, presupuestal y de fiscalización, es decir, nuestros diputados federales, aparecen en el último escalón de las encuestas sobre credibilidad de las instituciones en México, junto con los partidos políticos.
Es triste, como dije, pero sin duda y para desgracia nuestra, se lo han ganado a pulso…..
jueves, 8 de septiembre de 2011
A favor de un Aeropuerto en Altamira sin perder el de Tampico
Continúa la polémica en torno al Proyecto para la Reubicación del Aeropuerto Internacional de Tampico “General Francisco Javier Mina” a la ciudad de Altamira, en virtud de que con toda razón, existen voces que defienden la construcción de un Aeropuerto en Altamira, Tamaulipas.
Concretamente, el alcalde de aquella ciudad, Pedro Carrillo Estrada, apenas hace un par de días, expresó acertadamente los motivos por los que considera que la construcción del Aeropuerto de Altamira, sería de gran beneficio para el desarrollo y crecimiento del puerto industrial de esa ciudad.
Se refirió al hecho de que Altamira es un puerto industrial de los más importantes en el país, por lo que contar con un aeropuerto lo llevaría a ser un puerto de primer nivel en Latinoamérica, pues en estos momentos compite con puertos como el de Veracruz y se asemeja su nivel al de Manzanillo.
Agregó el edil, que de la mano del aeropuerto vendrían muchas más inversiones, como es industria aeronáutica, y eso da la oportunidad de tener un transporte totalmente integrado: vía ferrocarril, marítima, terrestre y aérea.
Quienes hemos defendido públicamente la permanencia del Aeropuerto Internacional de Tampico, hemos expresado en todo momento que, pese a la enorme inversión que representa la construcción de un aeropuerto en Altamira, no se ha justificado su necesidad o pertinencia con un estudio de factibilidad económica que describa sus potenciales clientes, el número de operaciones, etc., y otro técnico respecto de las condiciones de seguridad del lugar y de su operación; con esa salvedad, hemos expresado también, que no estamos en contra de la instalación de una nueva terminal de carga en esa ciudad, que contemple un parque industrial para diversos proyectos de la industria, incluida la aeroespacial y que pudiera detonar la llegada de nuevas inversiones.
Dichos estudios, deberían ser en todo caso, el paso previo a gestionar por el alcalde de Altamira o por cualquier otro organismo o persona interesada en justificar la necesidad de la construcción de un aeropuerto en esa ciudad y así, impulsarlo de manera seria y sustentada.
También hemos dicho que una inversión de esa magnitud, siempre traería aspectos positivos a la zona donde se ubique, pero consideramos que la construcción de un Aeropuerto de carga en Altamira, podría realizarse con una inversión mucho menor a los 2,400 mdp planteados, por etapas, de manera autofinanciable y licitada, y siendo fundamental que se respete la propiedad privada y se garantice con ello los derechos de los actuales propietarios de los predios donde se pretende edificar la nueva terminal aérea.
De aquí que el segundo paso, para impulsar la construcción de un Aeropuerto viable en Altamira –si así lo indicaran los estudios antes referidos- sería plantear un proyecto adecuado, apegado a la legalidad y autofinanciable o fondeado con recursos que no provengan de la venta de los terrenos que actualmente ocupa el Aeropuerto de Tampico, que implicaría su cierre y afectación, como es lógico, a la calidad de vida de los habitantes de Tampico y a la economía de la zona.
Por todo ello insistimos en que, la construcción de un nuevo Aeropuerto de carga en Altamira para fortalecer su desarrollo industrial, no debe privarnos de los beneficios que ofrece el actual Aeropuerto de Tampico como terminal para vuelos comerciales, al ser moderno, seguro, cómodo y estratégico por su ubicación que favorece el comercio, turismo y servicios de la Región y que incluso está actualmente subutilizado por los escasos vuelos que tenemos en esta zona, por lo que demolerlo y desaprovechar su actual infraestructura sería absurdo.
Quiero también insistir en que los motivos que se plasmaron en el documento que la anterior administración estatal presentó a la SCT para justificar la Reubicación del Aeropuerto de Tampico, no están apegados a la realidad, ya que allí se afirma erróneamente que nuestro aeropuerto genera congestionamientos viales, impide la conectividad vial, contamina a nuestra zona y demerita la calidad de vida de sus habitantes.
Cabe agregar por último, que ni la Reubicación del Aeropuerto Internacional de Tampico, ni la construcción de un nuevo Aeropuerto en Altamira, se encuentran plasmados en el Plan Nacional de Desarrollo o en el Plan Estatal de Desarrollo del actual gobierno de Tamaulipas, la cual, es condición necesaria para la ejecución de obras de infraestructura en nuestro país y estado.
Es fundamental que en nuestro país, las autoridades se acostumbren a rendir cuentas, lo que implica que deben justificar públicamente y de manera sustentada su actuación y cada una de sus decisiones, especialmente, cuando son trascendentales para una Región como lo sería la Reubicación del Aeropuerto de Tampico o la construcción de otro en Altamira.
Los ciudadanos confiamos que así sea y podamos conciliar, en este caso, la política con el bien común y con la legalidad.
Concretamente, el alcalde de aquella ciudad, Pedro Carrillo Estrada, apenas hace un par de días, expresó acertadamente los motivos por los que considera que la construcción del Aeropuerto de Altamira, sería de gran beneficio para el desarrollo y crecimiento del puerto industrial de esa ciudad.
Se refirió al hecho de que Altamira es un puerto industrial de los más importantes en el país, por lo que contar con un aeropuerto lo llevaría a ser un puerto de primer nivel en Latinoamérica, pues en estos momentos compite con puertos como el de Veracruz y se asemeja su nivel al de Manzanillo.
Agregó el edil, que de la mano del aeropuerto vendrían muchas más inversiones, como es industria aeronáutica, y eso da la oportunidad de tener un transporte totalmente integrado: vía ferrocarril, marítima, terrestre y aérea.
Quienes hemos defendido públicamente la permanencia del Aeropuerto Internacional de Tampico, hemos expresado en todo momento que, pese a la enorme inversión que representa la construcción de un aeropuerto en Altamira, no se ha justificado su necesidad o pertinencia con un estudio de factibilidad económica que describa sus potenciales clientes, el número de operaciones, etc., y otro técnico respecto de las condiciones de seguridad del lugar y de su operación; con esa salvedad, hemos expresado también, que no estamos en contra de la instalación de una nueva terminal de carga en esa ciudad, que contemple un parque industrial para diversos proyectos de la industria, incluida la aeroespacial y que pudiera detonar la llegada de nuevas inversiones.
Dichos estudios, deberían ser en todo caso, el paso previo a gestionar por el alcalde de Altamira o por cualquier otro organismo o persona interesada en justificar la necesidad de la construcción de un aeropuerto en esa ciudad y así, impulsarlo de manera seria y sustentada.
También hemos dicho que una inversión de esa magnitud, siempre traería aspectos positivos a la zona donde se ubique, pero consideramos que la construcción de un Aeropuerto de carga en Altamira, podría realizarse con una inversión mucho menor a los 2,400 mdp planteados, por etapas, de manera autofinanciable y licitada, y siendo fundamental que se respete la propiedad privada y se garantice con ello los derechos de los actuales propietarios de los predios donde se pretende edificar la nueva terminal aérea.
De aquí que el segundo paso, para impulsar la construcción de un Aeropuerto viable en Altamira –si así lo indicaran los estudios antes referidos- sería plantear un proyecto adecuado, apegado a la legalidad y autofinanciable o fondeado con recursos que no provengan de la venta de los terrenos que actualmente ocupa el Aeropuerto de Tampico, que implicaría su cierre y afectación, como es lógico, a la calidad de vida de los habitantes de Tampico y a la economía de la zona.
Por todo ello insistimos en que, la construcción de un nuevo Aeropuerto de carga en Altamira para fortalecer su desarrollo industrial, no debe privarnos de los beneficios que ofrece el actual Aeropuerto de Tampico como terminal para vuelos comerciales, al ser moderno, seguro, cómodo y estratégico por su ubicación que favorece el comercio, turismo y servicios de la Región y que incluso está actualmente subutilizado por los escasos vuelos que tenemos en esta zona, por lo que demolerlo y desaprovechar su actual infraestructura sería absurdo.
Quiero también insistir en que los motivos que se plasmaron en el documento que la anterior administración estatal presentó a la SCT para justificar la Reubicación del Aeropuerto de Tampico, no están apegados a la realidad, ya que allí se afirma erróneamente que nuestro aeropuerto genera congestionamientos viales, impide la conectividad vial, contamina a nuestra zona y demerita la calidad de vida de sus habitantes.
Cabe agregar por último, que ni la Reubicación del Aeropuerto Internacional de Tampico, ni la construcción de un nuevo Aeropuerto en Altamira, se encuentran plasmados en el Plan Nacional de Desarrollo o en el Plan Estatal de Desarrollo del actual gobierno de Tamaulipas, la cual, es condición necesaria para la ejecución de obras de infraestructura en nuestro país y estado.
Es fundamental que en nuestro país, las autoridades se acostumbren a rendir cuentas, lo que implica que deben justificar públicamente y de manera sustentada su actuación y cada una de sus decisiones, especialmente, cuando son trascendentales para una Región como lo sería la Reubicación del Aeropuerto de Tampico o la construcción de otro en Altamira.
Los ciudadanos confiamos que así sea y podamos conciliar, en este caso, la política con el bien común y con la legalidad.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)