domingo, 15 de enero de 2012

Los jóvenes y la política en México

De acuerdo al Censo de Población de 2010, en México habitan 36.2 millones de jóvenes entre 12 y 29 años, siendo el 49.2% hombres y el 50.8% mujeres.

De este grupo, casi dos terceras partes son mayores de edad y por ello, tienen la posibilidad de votar; sin embargo se considera que la participación político electoral de los jóvenes en México es poco significativa, aunque de gran potencial.

El desinterés, apatía o rechazo de los jóvenes mexicanos hacia la política es resultado no sólo de la disfunción propia del sistema político actual, sino también del bajo nivel educativo, de la ausencia de espacios democráticos adecuados para su participación y de la desconfianza generalizada consecuencia de una historia que muestra traiciones, corrupción, colusión, falta de transparencia y rendición de cuentas, leyes amañadas, simulación, impunidad e ineficacia de instituciones públicas.

Los jóvenes escuchan y ven que muchos de esos aspectos negativos de la política se repiten con rostros diferentes, en niveles diferentes, en partidos diferentes, en cargos públicos diferentes, pero en un alto porcentaje de la misma manera, por lo que se abstienen de participar en política o en temas públicos por considerar que esto “nunca cambiará”.

Esto se agrava por el hecho de que actualmente el funcionamiento de la democracia está dominado por élites políticas siendo todavía escasa la madurez de la cultura política de los ciudadanos, así como su influencia, lo que impide que los jóvenes, que son el grupo poblacional con la mayor capacidad de expresión y protesta, cuenten con foros y espacios democráticos adecuados donde puedan exponer su sentir, donde se pueda recoger correctamente su percepción e incluso, donde se les permita una real participación política.

Ante esta falta de participación de los jóvenes, las élites políticas incluso recurren a la simulación de líderes o grupos juveniles de carácter clientelar, que no permiten ni incentivan la verdadera expresión y participación política de los jóvenes, dejando de integrar a la vida pública del país, la fuerza, energía y talento que representan.

Por todo lo anterior, resulta que la presencia de los jóvenes en los espacios públicos de participación en México es baja, y así se refleja en la Encuesta Nacional de Juventud 2010, ya que en promedio, arroja que el 70% de ellos nunca han participado en organizaciones o asociaciones y quienes sí lo hacen, participan en asociaciones deportivas, estudiantiles o religiosas.

No obstante que nuestro sistema político no se alimenta adecuadamente del vigor y potencial de los jóvenes, e incluso los margina, sí los requiere y reclama en su vertiente electoral como votantes, lo cual solo genera una renta electoral. La referida Encuesta Nacional de Juventud 2010, confirma que casi el 77% de los jóvenes dicen estar de acuerdo en acudir a votar en las elecciones.

Por ello, nuestro sistema político se convierte con los jóvenes, en algo así como un “Sistema Egoísta”.

Esta situación resulta realmente triste, por significar una distorsión más de la verdadera democracia, una falta de reconocimiento al valor que representan los jóvenes para cualquier nación y un descuido a su desarrollo para insertarlos debidamente en la comunidad.

Los jóvenes están lejos de poder participar más activamente en la atención y solución de su propia problemática y las que aquejan al país que, desde luego, les afectan; sin embargo, de los jóvenes será, más que de nadie, el resultado de la acción u omisión en los temas de interés público de hoy.

Urge integrarlos, y por ello, deben ser para la sociedad entera, una motivación central para enderezar nuestro sistema político y darle eficacia.

Por lo pronto, podemos, debemos y tenemos que incluirlos, sea cual sea nuestra trinchera en la comunidad, en la tarea de construir una mejor sociedad.

Si lo hacemos, será para ellos la mejor formación cívica y, sin duda, dará vitalidad y mejor enfoque a nuestro esfuerzo. ¿No lo crees?

Dedico con cariño esta reflexión a mi hija Hilda, quien a sus quince años me pidió abordara este tema.

http://tampico.milenio.com/cdb/doc/impreso/9095165

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