El presidente Felipe Calderón presentó el pasado 1 de septiembre ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, una iniciativa de reforma laboral bajo el novedoso esquema de iniciativa preferente, por lo que ésta, deberá ser dictaminada y votada en el pleno de dicho órgano legislativo -como cámara de origen- a más tardar el 30 de septiembre, para en caso de ser aprobada o modificada, se turne a la cámara revisora – la de senadores- que contará con un plazo de 30 días para aprobarla, modificarla o rechazarla.
A escasas dos semanas de que los Diputados deban votar la referida iniciativa de reforma laboral, el presidente de la Comisión del Trabajo que dictaminará la iniciativa del Gobierno Federal, Carlos Aceves del Olmo, diputado del PRI que pertenece además a la dirigencia de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), expresó que deberá llevar a cabo el análisis de la iniciativa con toda imparcialidad y escuchando las voces de todas las fuerzas políticas, pero pese a ello, adelantó ante medios de comunicación su rechazo como líder sindical, a la propuesta de Calderón, bajo el argumento de que “se opondrá a todo lo que lesione a los trabajadores”.
Otros Diputados que han sido críticos de la propuesta del presidente Calderón, son Martí Batres del PRD quien la calificó de “antilaboral”, Tomás Torres del PVEM, Luisa María Alcalde del Movimiento Ciudadano, Angelino Caamal de Nueva Alianza, Patricio Flores del PRI, quien funge además como Secretario de Comunicación Social de la CTM y secretario general del Sindicato Industrial de Trabajadores y Artistas de Televisión y Radio (SITATYR).
Además han surgido otras voces en contra de aspectos específicos de la propuesta de reforma, siendo uno de los que ha generado mayor debate público, el relativo a la vida interna de los sindicatos.
Los grandes sindicatos, públicamente han repudiado el tema de democracia interna contenida en la iniciativa, y que permitiría el voto libre, directo y secreto en la elección de sus dirigencias, así como la transparencia y rendición de cuentas en el manejo de sus finanzas, del patrimonio sindical y especialmente del destino de sus ingresos percibidos por cuotas sindicales.
No obstante ello, todo indica que la iniciativa del presidente Calderón es congruente con los criterios definidos por la Organización Internacional del Trabajo en materia de democracia sindical, en el sentido de que el hecho de que la autoridad establezca por vía legal el voto directo, secreto y universal para elegir a los dirigentes sindicales no plantea problemas.
A la iniciativa de reforma laboral, adicionalmente le espera – de llegar a la Cámara de Senadores- lidiar con la resistencia de los senadores priístas, Carlos Romero Deschamps, secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, Armando Neyra Chávez, secretario de finanzas de la CTM, Isaías González Cuevas, secretario general de la CROC y de la senadora del PANAL, Mónica Arriola, hija de Elba Esther Gordillo, entre otros legisladores.
Por su parte, el PRD está impulsando su propia iniciativa de reforma laboral en oposición a la del gobierno federal.
Es claro que la del PAN, será la única bancada que estará dispuesta a aprobar en los términos planteados, la iniciativa presidencial; apoyo que parece no será suficiente.
Los pronósticos más prometedores, apuntan a su modificación para eliminar los temas rechazados por las grandes organizaciones sindicales y gremiales.
¿Cuál será la postura pública que asumirá el Presidente Electo, Enrique Peña Nieto, en caso de abortarse la iniciativa o de aprobarse una reforma laboral “light” por oposición de buena parte de legisladores del PRI y por presiones de organizaciones sindicales ligadas principalmente a su partido?
Habría que recordarle que su actual coordinador general para la Transición Gubernamental,
Luis Videgaray Caso, que hace un par de meses expresó ante medios de comunicación, que la prioridad del próximo gobierno sería acelerar las reformas estructurales, especialmente, las modificaciones legales en materia energética, laboral y hacendaria con la finalidad detonar un mayor crecimiento económico en México.
Tuvo el cuidado de aclarar que al tener un Congreso sin mayoría priísta, su partido tendría que generar condiciones para trabajar de manera conjunta con la oposición, y lograr acuerdos.
¿Cómo explicará Enrique Peña Nieto, la oposición de legisladores de su propio partido a la reforma laboral que sería “prioridad” de su gobierno?
¿Cómo generará consensos con la oposición en el Congreso, si no lo logra al interior de la bancada de su partido?
El PRI estará entre la espada y la pared, ¿no lo crees?
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