Ha sido difícil para la mayoría de los mexicanos acomodar nuestros pensamientos, sentimientos, evaluaciones y propósitos en este fin e inicio de año por las condiciones que prevalecen en nuestro país en distintos ámbitos.
Nos parece insuficiente revisar del año que termina y hacer planes para el año nuevo, únicamente en temas de nuestra vida personal, familiar y laboral, ya que, aunque habrá siempre mucho que agradecer de lo vivido y buenos deseos para el porvenir, habrá también que considerar de manera sustantiva dentro de nuestros balances y propósitos, los relativos al entorno público municipal, estatal y federal actual.
Terminamos un año marcado por una crisis de seguridad sin precedentes, asociada a una descomposición social evidente que alteró nuestra forma de vivir, especialmente en algunos estados del país, como es el caso de Tamaulipas.
El incremento de la pobreza en 2009, sumada a la ya existente, fue impactada en el año que concluyó por el aumento de precios en la gasolina, gas y otros productos y servicios, así como de impuestos aprobados por el Congreso, del IVA al 16% e ISR al 30%, por lo que se estima que se recrudeció la pobreza para 2010, lo que se podría reflejar en un nuevo incremento en la próxima medición.
La pérdida de competitividad y el enorme incremento en endeudamientos de un buen número de los gobiernos de los estados que finalizaron su gestión recientemente, como es el caso de Tamaulipas con un incremento de cerca del 580%, el saqueo impune en muchos municipios del país como es el caso de Tampico, asociados estos dos últimos con el servilismo y contubernio de los Congresos Locales, así como el incremento del endeudamiento público del país, si bien no impactarán a corto plazo las finanzas sanas de nuestra macroeconomía, si encienden una alerta en el escenario nacional.
Los “ninis”, generación de cerca de 7 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, emergieron a la luz pública como fenómeno social, encendiendo un nuevo foco rojo en México, ya que en el marco de una sociedad que padece por la inseguridad, la pobreza, el déficit en educación, la mala calidad educativa y la falta de mejores empleos, los jóvenes han sido expuestos a la frustración de un ocio forzado, al no encontrar ni trabajo, ni universidad para cumplir los sueños que han perseguido, afectando su autoestima, generando angustia en sus padres y empujándolos a ser presa fácil de la ilegalidad y la informalidad.
Con estas y muchas otras realidades negativas de nuestro querido México estamos obligados, si queremos de verdad cambiarlas, a incluir dentro de nuestros propósitos una agenda de compromisos de participación ciudadana, que pasen por el acompañamiento de las acciones de gobierno, especialmente en el más cercano ámbito municipal, su evaluación de resultados, su revisión de indicadores de eficiencia, la propuesta o denuncia derivado de éstos, la exigencia al cumplimiento de la ley y del combate a la impunidad y corrupción, en fin, todo aquello que nos lleve como ciudadanos a saber qué es lo que están haciendo nuestros representantes en el día a día para resolver los problemas de la comunidad y no esperar a criticarlos cuando terminen su gestión por no haber cumplido sus promesas, no haber realizado las obras prioritarias requeridas, haber violado la ley o haber dejado sólo deudas inexplicables e impunes.
2011 debe ser un año de mexicanos que actúen como verdaderos líderes, que trabajen con honestidad y altura de miras, dejando de lado tantos intereses personales que hoy resultan evidentemente menores y mezquinos frente al tamaño y profundidad de nuestros problemas sociales y públicos, porque muchos de esos intereses que les han impedido actuar conforme la realidad, incluso ya han sido afectados y lo serán mucho más si no tenemos en este balance una visión correcta, con base en datos duros y sustentados a mediano y largo plazo.
Urge hacer uso de la memoria histórica tan ausente entre los mexicanos y ver con generosidad y responsabilidad al futuro.
Con esperanza, alegría y compromiso, démosle la bienvenido al año nuevo.
http://impreso.milenio.com/node/8889188
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