El pasado viernes, el PRI municipal en rueda de prensa se deslindó de lo que llamó los “errores” cometidos por el exalcalde de Tampico.
El primer impulso que tuve al conocer esta postura, fue repasar en mi mente las irregularidades en que incurrió su administración y de las cuales denuncié oportunamente, coordinando y apoyando la responsabilidad de algunos de los regidores que integraban ese Ayuntamiento.
Enlisto aquí varias de ellas, a manera de ejemplo:
1.- Una campaña electoral en la que se prometió la realización de Obras como la construcción de un Hospital de Especialidades para la Mujer y los Adultos Mayores, de un Estadio de Futbol Profesional, un Parque para Beisbol profesional, un Malecón en el Río Pánuco para la llegada de Cruceros, la remodelación de los Mercados Municipales, la terminación del Proyecto del Canal de la Cortadura, la creación de un parque público de más de 50 hectáreas en los terrenos de la Laguna del Carpintero, la pavimentación de 100 Kilómetros, entre muchas otras promesas, ahora incumplidas.
2.- Inconsistencias detectadas en el contenido del Primer Informe de Gobierno (2008), especialmente en el rubro de Pavimentación dónde se conoció y documentó que el 50% de lo reportado como pavimentado, en realidad no lo estaba, lo que derivó en una serie de señalamientos por parte de la Auditoría Superior de la Federación de la Cámara de Diputados, expresados en su Reporte del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2008. La denuncia oportuna y la práctica de tal auditoria, obligó a la conclusión de las obras faltantes, a la exigencia de la correcta aplicación de los recursos y en algunos casos a la cancelación de obras inexistentes.
3.- En el Segundo Informe de Gobierno (2009) se denunció que de las 63 cuadras reportadas como pavimentadas, 53 no lo estaban, de las que 39 incluso estaban sin iniciar.
4.- Nómina Municipal 80% superior comparada con la existente en 2004.
5.- La disminución a partir del 2009 en el monto de inversión en la obra pública municipal, ya que del total del presupuesto de ese ejercicio, solamente se programó para invertir en pavimentación el 4% y en contraste, se aumentó en más del 200% lo que se gastaba en servicios públicos, al pasar de $139 millones en 2007 a 301 millones en 2009, el cual se mantuvo en ese rango hasta 2010.
6.- Del total del presupuesto ejercido en ese trienio, que rebasa los 2,400 millones de pesos, no queda claro la forma en que se gastó, además de que contamos con las evidencias y datos duros antes señalados que implican notorias irregularidades.
7.- De la deuda pública, sabemos que creció en más de 300% sin que esté justificada a simple vista en el aspecto que muestra nuestra ciudad actualmente.
Recordé además que durante los tres años de la pasada gestión municipal, los regidores del PRI en todo momento apoyaron las decisiones y propuestas hechas por el alcalde y además nunca hicieron señalamiento de alguna de las tantas y notorias irregularidades cometidas.
Cabe señalar, que la responsabilidad de la administración no recae solamente en la figura del Presidente Municipal, sino también en síndicos y regidores, electos popularmente y que de haber cumplido con su deber habrían impedido, al ser mayoría, decisiones equivocadas del alcalde.
Ellos, los Directores y demás funcionarios públicos Municipales tienen que responder por sus acciones y por el sentido de sus votos en el cabildo.
Por su parte, los diputados locales del PRI en el Congreso del Estado, durante la pasada legislatura, hicieron caso omiso de las denuncias públicas presentadas por panistas, no cumplieron con su responsabilidad de vigilar el buen funcionamiento de la administración y aprobaron sus muy cuestionadas cuentas públicas.
En ese mismo sentido, el PRI local que irónicamente ahora pretende deslindarse de esos “errores”, siempre avaló el “trabajo” de esa administración.
Lo más grave no es la incongruencia que manifiesta hoy el PRI con su postura, sino que ese mismo PRI que hoy pretende deslindarse del exacalde, tiene actualmente mayoría en el Congreso Local y por lo tanto le corresponde llamarlo a cuentas y a cada uno de quienes participaron en las irregularidades que deben esclarecerse y que ahora ellos mismos reconocen.
Los tampiqueños tenemos memoria y es nuestro deber no sólo recordar lo sucedido, sino exigir se aplique la ley en este caso y vigilar que nunca más se repita.
Para Tampico esperamos una buena administración, deseándoles a los actuales funcionarios éxito, pero sin borrón.
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