domingo, 3 de abril de 2011

Tiempo de Mirarnos al espejo.....(I)

No está a discusión el actual descrédito de los partidos políticos. En prácticamente todas las encuestas recientes, ocupan el último escalón cuando se pregunta a la población sobre confianza de las instituciones.

Las razones de cómo llegaron a tan bajos niveles de credibilidad son de todos conocidas y han ido generando en el ciudadano, no sólo un desencanto –esa etapa ya pasó antes- sino ahora un rechazo espontáneo y contundente a los políticos y lo que los rodea, es decir, a los partidos, gobiernos y asuntos públicos.

No obstante ello, estoy convencida de que la actitud –explicable- de los ciudadanos de “voltearse para otro lado” no abonará en nada a las soluciones que requiere nuestro país, por el contrario, las retrasará.

Mirarnos al espejo como mexicanos, resulta de total relevancia ante esta crisis social y política, si sabemos, como lo es, que los políticos, los gobernantes y funcionarios que forman el “sistema corrupto” que rechazamos, no llegan de Marte, sino que surgen de nuestra sociedad y se forman en ella y que en democracia las mayorías deciden no sólo con su voto, sino con variadas expresiones y formas.

Por ello, aprovecho este espacio para retomar la valiosa información que nos ha brindado un proyecto emprendido por Nexos a finales de 2010, cuyos resultados fueron publicados en febrero pasado (https://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulov2print&Article=2047019)y que con ella podamos mirarnos al espejo y revisar si el modelo de mexicano de hoy, concuerda con el que requiere el país de nuestras aspiraciones, el México moderno, competitivo y justo con el que soñamos.

Los datos más relevantes del citado estudio, expuestos por razón de espacio, de forma sintetizada son:

1. Los mexicanos en una abrumadora mayoría, son individualistas: creen en sí mismos más que en su país. No tienen una aspiración común que redunde en la unidad nacional. Se apuesta al propio esfuerzo y a la familia reflejando con ello desconfianza a la clase gobernante a quien se percibe con resentimiento por creerse en un país rico del cual no se ha recibido lo suficiente. A este perfil se ha llamado “liberal salvaje”, que refleja al ciudadano cuyo fin es su bienestar personal y familiar; que resuelve su vida por los medios a su alcance, perjudiquen éstos o no a su comunidad o nación.

2. La sociedad refleja una pluralidad (o fragmentación) que se agrupó en 5 categorías: a) 30% Nostálgicos tradicionalistas, conformados por personas de estratos económicos bajos, en su mayoría de más de 50 años, que piensan que el pasado fue mejor; b) 25% Soñadores sin país, integrados por jóvenes de clase media que confían en el mexicano triunfador, pero creen que el país carece de rumbo; c) 20% Pesimistas indolentes, formados por miembros de estratos económicos altos y media, de polos urbanos, que se interesan por los asuntos públicos, que creen que el país va por mal camino, lejos del país deseable y consideran a los valores educativos como principal mecanismo de la movilidad social; d) 16% Optimistas sobre el futuro, formada por clases populares, que considera que el país tiene rumbo y que está mejor que antes; e) 9% Nacionalistas inconformes, formados por jóvenes de clases populares que representan el sector más crítico con las instituciones y situación del país.

3. Reflejando esa fragmentación, los mexicanos aparecen divididos en sus percepciones pesimista y optimista del país: Ven a un país que está en movimiento, pero lejos del México soñado; un país rico pero que no ha sido generoso con su población a la que no le ha tocado nada de la riqueza del país; un país que les ha quedado a deber y que va por mal camino, contra la afirmación de que su situación en el año 2010 es mejor que la que tenían 10 años antes.

4. México es una sociedad que vive la desconfianza, especialmente en partidos políticos, legisladores, policías, periodistas, banqueros, actores, jueces, empresarios, presidentes, soldados que no superan en ningún caso porcentajes de un dígito. Quienes aparecen mejor calificados son figuras como la del maestro, médico o ministro de culto.

El estudio finaliza señalando que si los mexicanos consideran como fortalezas de México a su gente y sus recursos naturales y lo que falta es buen gobierno, unión, responsabilidad y compromiso, la receta para mejorar parece sencilla: élites que se comprometan y responsabilicen con un buen gobierno y que asuman el reto de mejorar la educación y el uso sustentable de dichos recursos.

Y por último cuestiona cómo hacer que las élites se comprometan si gran parte de ellas pertenecen a la categoría de los pesimistas indolentes. Yo agregaría, ¿cuál sería el plan B de los mexicanos si las élites no dan el paso que se requiere?

Por ello, en la segunda parte de esta colaboración propondremos fórmulas para la integración de sociedad y política, ciudadano y gobierno.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues como siempre, todo un placer visual e intelectual leer tus palabras; tan llenas de ideas frescas y que siempre te dejan pensando. Me espero a la segunda parte para razonar esas propuestas.
Saludos!!!
JPLP