miércoles, 3 de agosto de 2011

Ciudadanía Plena, AC

Nuestra constitución federal establece que el pueblo ejerce el poder público para su beneficio por medio de los poderes de la unión; lo hace, eligiendo mediante el voto a quienes los representan para que éstos, realicen acciones de beneficio general.

Popularmente y de una forma más amplia, escuchamos decir que los ciudadanos pagamos los sueldos y presupuestos de los funcionarios públicos, tanto municipales, estatales y federales y por esta razón concluimos, que somos sus “patrones” y ellos nuestros “empleados”.

Tan sólo en la Ley de Ingresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2011, se contempló tener ingresos federales del orden de los 3 mil 400 billones de pesos, de los cuales casi el 40% se obtendrán de impuestos de los contribuyentes por concepto de IVA y de ISR principalmente.
Por esta razón, prácticamente todas las personas contribuimos –vía impuestos al ingreso y al consumo- para sufragar el costo de la burocracia mexicana que, de acuerdo al Instituto Mexicano para la Competitividad, equivale de entre un 9% hasta un 13% del Producto Interno Bruto, lo que la lleva a ser de las más caras del mundo.

Partiendo de estas cifras, surge la pregunta de si esos representantes y funcionarios públicos, que cuestan y muy caro a los mexicanos (incluyendo a los más pobres), son eficientes en el logro de los resultados que demandamos como sociedad.

La respuesta mayoritaria en los tres niveles de responsabilidad es que no.

Vivimos una impunidad casi total, una corrupción creciente derivada de ésta y de la falta de una verdadera transparencia y rendición de cuentas, una crisis de seguridad, rezagos en competitividad y empleo, parálisis legislativa en los temas estructurales y prioritarios, carencias en servicios públicos e infraestructura, entre otros.

Entonces tenemos, por una parte empleados caros y que no nos dan los resultados requeridos y además no rinden verdaderas cuentas de su función y de los recursos públicos que ejercen; y, por otra parte sufrimos una problemática que no admite perder el tiempo en sólo buscar culpables, sino ocuparlo en identificar las posibles soluciones y especialmente aquellas que dependen de nosotros, la sociedad.

Buscando formas de participación ciudadana efectiva, un grupo de ciudadanos hemos fundado una Asociación Civil a la que denominamos “CIUDADANÍA PLENA” y que estará abierta a todos los ciudadanos con la finalidad de ejercer una democracia eficaz en México, no sólo como forma de gobierno, sino como estilo de vida, promoviendo una sociedad transformadora y solidaria, asumiendo una corresponsabilidad en la construcción del bien común con las administraciones públicas y los poderes del estado, impulsando su fortalecimiento mediante la aplicación de la ley, la gestión y especialmente en la rendición de cuentas.

Para ello, impulsaremos la formación de una red de comités ciudadanos para la autogestión y de un observatorio ciudadano para la evaluación gubernamental.

Para el logro de sus objetivos, CIUDADANÍA PLENA, A.C. se vinculará con ciudadanos -mujeres y hombres- con los jóvenes como agentes de cambio, Instituciones Públicas de los tres poderes y en los niveles federal, estatal y especialmente el municipal, liderazgos, empresas y organismos de la sociedad civil, medios de comunicación, Instituciones Educativas, académicos, artistas y promotores de la cultura.

CIUDADANÍA PLENA estará disponible muy pronto a través de su página web: ciudadaniaplena.mx

Si queremos mejorar México, debemos empezar por lo que depende de nosotros, los ciudadanos; y, allí, sin duda hay mucho por hacer, ¿no lo crees?.....

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