lunes, 29 de agosto de 2011

¡Salvemos a México!

Hace poco más de un año y medio, escribí un artículo que, por su contenido, considero pertinente transcribir en estos momentos tan dolorosos para la sociedad mexicana, uniéndome a la reflexión pública, convencida de que a todos –poderes ejecutivo, legislativo y judicial; nivel federal, estatal y municipal; medios de comunicación; organizaciones de la sociedad; y, ciudadanos- nos toca formar parte de la solución a los graves problemas públicos que nos aquejan.

Especialmente, es momento de que cada uno de nosotros como mexicanos, en el día a día, seamos honestos, responsables, informados, exigentes, solidarios y rechacemos la corrupción -partiendo de nuestra vida privada a la pública- para reconstruir la paz social que hemos perdido y para contrarrestar la impunidad que hoy, pasa a todos la factura.

Con el permiso de ustedes…..

“Vivimos tiempos de decadencia: ¿Qué podemos hacer nosotros?

Violencia desmedida, corrupción, impunidad, cinismo político, ir contra natura, pérdida de valores, entre otros, son algunos de los males sociales que padecemos en nuestro querido México.

La debilidad que generan éstos se palpa en el temor que percibimos, en la falta de confianza en autoridades, en el deterioro de instituciones públicas y privadas, así como en el desánimo que de manera bastante generalizada manifiesta la gente.

Males que se comentan en el seno familiar, en los centros de trabajo, por internet y hasta en la calle, porque de una u otra manera nos afectan. También han sido motivo de “debates” políticos, con posiciones diversas, algunas sustentadas, otras muchas oportunistas, pero todas al fin, lejanas a una sociedad que no acaba por asumirse como rectora de su rumbo.

En mi opinión, estos males siguen presentes pese a la transición del régimen autoritario que los incubó (intacto en estados como el nuestro), a una democracia que mayoritariamente los rechaza, pero que no termina de dar los resultados esperados precisamente porque no cuenta con el motor indispensable para ello: el acompañamiento, la evaluación y la expresión clara de la sociedad respecto a lo que quiere.

La transición no fue suficiente para que nuestro entorno cambiara eficazmente ya que los intereses existentes durante el régimen autoritario, buscaron formas para sobrevivir en la naciente democracia y lograron conservar sus espacios de poder, haciéndola parecer como sistema fracasado, lo cual es falso.

En democracia todos los ciudadanos tienen el mismo derecho para expresarse y decidir, pero precisamente es en ese ejercicio real, es decir, en la verdadera participación ciudadana, que radica la posibilidad de que se obtenga lo que mayoritariamente queremos y que evidentemente no tenemos ahora.

Los males que vivimos, no son responsabilidad sólo de gobiernos o instituciones, ya que incluso los gobiernos e instituciones son producto y reflejo de nosotros, la sociedad.

Por ello, el mejor antídoto a la decadencia que padecemos es asumir de una vez por todas, nuestra responsabilidad como sociedad, no sólo con el voto, sino participando de manera más amplia y permanente: trasladando nuestras opiniones del nivel privado al público de manera sustentada; iniciando un diálogo abierto, informado y respetuoso entre las diversas organizaciones de la sociedad civil para lograr primero acuerdos concretos de las necesidades y prioridades de nuestra ciudad, estado y país, y una vez definidas éstas, buscar la atención de las autoridades obligadas a aplicar los recursos de nuestros impuestos, en acciones concretas para el bien común.

Ejemplo de ello podría ser, el diálogo que se requiere en el tema de la reubicación del aeropuerto de Tampico, que de manera sorpresiva se anunció sin explicación lógica en opinión de muchos ciudadanos y especialistas, para que una vez definida una postura, se convoque a las autoridades con la fuerza que sólo puede tener una sociedad que sabe lo que quiere y lo manifiesta.

Es conocida la expresión de Ortega y Gasset (Meditaciones del Quijote) que cae en el marco de estas consideraciones: “Yo soy yo y mis circunstancias, y si no las salvo a ellas, no me salvo yo”.

Salvemos a nuestra comunidad de esta decadencia, somos mayoría y en democracia, las mayorías decidimos.”

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Hilda, retorica seria coincidir en lo que comentas... solo agregaria que no hace falta mucha sapiencia para descubrir que aun con la transicion democratica del poder, seguimos empantanados, sigo creyendo que el principal problema es que como ciudadanos nos hemos dejado dominar por la apatia, creyendo que no tiene solucion y que no hay nada que hacer.
Hoy mas que nunca sigue vigente el principio de lucha que como sociedad nos deberia mover, hoy esta mas latente el riesgo de convertirnos en un titere de los finos hilos que manejan este pais, llamese mafia malosa o politica (que para el caso es casi lo mismo).
Atestiguamos sin cesar hechos ineditos y cada vez mas crueles y de mayor envergadura en cuanto a los ataques contra la poblacion se refiere. Y aun asi, parece que nuestro pueblo no termina por despertar... quiero entender que es una cuestion de idiosincracia, sin embargo el exceso de pasividad puede cobrar una factura que quiza pocos estamos dispuestos a pagar.
De la clase politica (y no me excuso por generalizar, sino a las pruebas me remito) son incapaces de tener un apice de preocupacion social, siempre anteponiendo los intereses personales y partidarios a los de la sociedad. Sin embargo no toda la culpa es de ellos, basicamente es que somos una sociedad tan laxa que les permitimos hacer y deshacer aun cuando se contravengan los intereses comunes. Tan es asi que las tan ansiadas (y necesarias) reformas del marco legal estan hibernando en las camaras de diputados y senadores, mientras en las calles con horror vemos como criminales confesos salen libres por nimias legales, o errores (intencionales o no) de procedimientos.
Sin ser pesimista pero es totalmente cierto que al dia de hoy cada pueblo tiene el gobierno que se merece. No?... veamos los pueblos exigentes que calidad de gobiernos tienen... interesante verdad?
TW @zapotonaco

Verónica de Tampico dijo...

Definitivamente la apatía......y la poca formación de valores morales...cívicos que muchos no han recibido desde el hogar nos mantiene en estos tiempos tan grises......hay tanto conformismo....desinformación y lo peor...flojera mental por buscarla¡¡¡
Creo que esto es a un muy largo plazo...nosotros apenas estamos iniciando un camino con nuestros hijos...haciendo conciencia de que si no sembramos desde la más tierna infancia todo tipo de valores jamás lograremos ver un país mejor....una de las mayores contribuciones que la sociedad en general pudiera dar a nuestro país es esa...Hijos con una educación integral...no solo profesonistas con carrera....SINO SERES HUMANOS SENSIBILIZADOS HACIA EL ENTORNO EN EL QUE TENDRAN QUE APRENDER A SOBREVIVIR...
GRACIAS QUERIDA HILDA COMO SIEMPRE...

Raul Gutierrez dijo...

Estimada Hilda, mi primera conclusión es que México necesita más ciudadanos como tú. Respecto al tema, yo considero que el principal problema del país, es que todos hablamos y conocemos el problema, desde diferentes puntos de vista, pero nadie hace nada efectivo, mi preocupación es que acabemos como en Egipto o libia.…
Necesitamos darnos cuenta de que ningún gobierno va a cambiar solo, que necesitamos de alguna manera detener los 500 años de gobiernos coloniales, que le dan poder a unos cuantos y esos mismos se dedican a explotar al país, como si fuera de ellos. Este fue el caso con los conquistadores, después en la colonia, siguió con la independencia criolla y fue perfeccionado por el PRI. El mismo sistema continúa con el PAN y continuará con cualquier partido que llegue, mientras el pueblo lo permita.
Hay conceptos muy interesantes, que dan una explicación de las razones históricas del problema en el libro Historia Verdadera del México Profundo (http://es.wikisource.org/wiki/Historia_Verdadera_del_M%C3%A9xico_Profundo)
Atentos saludos