domingo, 7 de agosto de 2011

Reforma Política… ¿Ya? (II)

La exigencia sobre la aprobación de la Reforma Política se ha posicionado como tema ante la opinión pública nacional. Considero que resulta de suma importancia revisar, punto por punto, el dictamen aprobado en la Cámara de Senadores para tener una idea más concreta de la propuesta que se discutirá en la Cámara de Diputados, para que, en caso de aprobarse, se aprovechen las ventajas logradas para una mayor participación democrática y se eviten falsas expectativas de que la Reforma Política erradicará la disfunción política que actualmente padecemos.

En esta oportunidad, analizaremos y evaluaremos las Candidaturas Independientes y el posible impacto que generarían.

La redacción modificada de la fracción II del artículo 35 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos que posibilita la existencia de las candidaturas independientes, es la siguiente:

“Son derechos del ciudadano: ……. II.- Poder ser votado para todos los cargos de elección popular teniendo las calidades que establezca la ley. El derecho de solicitar el registro de candidatos ante la autoridad electoral corresponde a los partidos políticos y a los ciudadanos que de manera independiente cumplan con los requisitos, condiciones y términos que determine la legislación.”

Considero que las candidaturas independientes, de aprobarse en los términos antes apuntados, sí aportarían cambios positivos para mejorar la democracia representativa en México, sin dejar de advertir que existen riesgos en materia de registro, financiamiento y fiscalización de los recursos de campañas electorales, los cuales tendrían que regularse para reducirlos y controlarlos en lo posible, en la legislación secundaria.

Además de significar una restitución de un derecho fundamental en materia política, las candidaturas independientes, permitirían un mejor y más libre ejercicio del derecho de elegir de los ciudadanos; se fortalecería de forma completa el derecho ciudadano en sus dos vías: VOTAR y SER VOTADO.

Al permitir el registro de candidatos no postulados por partidos se abriría a los ciudadanos el sistema partidista actualmente rechazado por el “monopolio” que representan y que se ha denominado “partidocracia”; acercaría la política a los ciudadanos hoy decepcionados y que “dan la espalda a todo lo que huela a partidos políticos o elecciones”, al hacer posible la existencia de más oferta electoral y, la construcción de proyectos independientes encabezados por liderazgos sociales.

Ello permitiría especialmente al dar más opciones para ejercer el voto ciudadano, reducir el abstencionismo y figuras como el voto nulo, fortaleciendo nuestra democracia en su vertiente formal o electoral.

También incentivaría la competencia electoral –favoreciendo la participación del electorado- toda vez que las candidaturas independientes motivarían a los partidos a presentar mejores candidatos al abrirse el abanico al elector para que los castigue, de no hacerlo, votando por los independientes.

Los riesgos que algunas voces advierten, se centran por citar algún ejemplo, en que los legisladores electos mediante candidaturas independientes podrían relajar la disciplina partidista en el Congreso, obstaculizando las negociaciones y los acuerdos. Al respecto se debe señalar que las candidaturas independientes de ninguna forma suplirían a los partidos como instituciones políticas fundamentales, sino que los complementarían.

Sería difícil esperar que surjan y triunfen candidatos independientes en un número significativo para poner en riesgo la mecánica legislativa, además de que, el legislador independiente podrá sumarse a una o más fracciones parlamentarias en cada caso concreto para lograr acuerdos, integrándose y dando incluso vigor a la dinámica camaral.

De igual forma, se considera como otros riesgos, permitir con relativa facilidad el registro de candidatos independientes o, al otro extremo, imponer tantos requisitos que las hagan imposibles; el acceso y fiscalización del financiamiento para campañas ya que, tanto al negarles recursos los dejaría en desventaja con los candidatos de partidos, así como al relajar totalmente la regulación en materia de financiamiento.

Sobre ello, considero que establecer como requisito el aval del 1% de los electores del ámbito de que se trate, dar acceso al financiamiento público y regularlo debidamente, sería un escenario que haría funcionales las candidaturas independientes con los beneficios antes expuestos.

2 comentarios:

Gabriel Hinojosa Rivero dijo...

Muy buen análisis Hilda, me permito aportar:
+ Yo daría mayor énfasis en los efectos benéficos de mayor competencia electoral.
+ La posibilidad de proponer posturas y conjunto de ideas diferentes a las ya concebidas de cada partido. Abren el espectro.
+ Bien mencionas que "Candidaturas Independientes" es el nombre común para una forma de romper el Oligopolio que ostentan los partidos, está muy posicionado en la opinión pública con un gran contenido de frustración y resentimiento contra los partidos, que no por ser justificado deja de faltarle racionalidad estratégica, política y jurídica, sin embargo sería un paso adelante. Coincido con los que piensan que este mecanismo en realidad debería de ser una vía clara para iniciar partidos gradualmente y con menores barreras de entrada, quizás de nivel municipal, de otra forma son grandes esfuerzos ciudadanos que morirán después de la elección.
+ Este debería de ser solo un engrane de una nueva mecánica democrática electoral, que sin segunda vuelta que permita consolidaciones y coaliciones y otros cambios enfocados a una democratización funcional, en poco puede influenciar positivamente el comportamiento actual de los poderes.
Movimiento G2G Puebla
Gabriel Hinojosa

Unknown dijo...

Muchas gracias por tus atinados cometarios que comparto plenamente y con gusto de leer a personas que tienen opiniones sustentadas y enfocadas.
Estoy convencida que la sociedad civil comprometida y por todos los medios a nuestro alcance, podremos aportar al avance democrático de México y lograremos así, aprovechar el enorme potencial natural, social y estratégico de nuestro país.
Tendremos que ir venciendo a los grupos de interés que nos mantienen aletargados.
Ojalá pronto lo veamos. Estoy a tus órdenes y nuevamente muchas gracias.