El próximo 2 de diciembre se cumplirá el tercer aniversario del fallecimiento de Carlos María Abascal Carranza, quien como mexicano, servidor público y político militante del Partido Acción Nacional, nos legó un testimonio ejemplar, de entrega al servicio a los demás, así como un pensamiento brillante y claro, expresado en diversos temas.
Sabemos que cada vez es mayor el rechazo a los partidos políticos y a los políticos en general y que existen razones, y tal vez sobradas, para ello.
Es urgente revertir esta nociva tendencia que nos llevará a peores resultados en la actividad pública, ya que es precisamente allí en donde se toman las decisiones que pueden transformar para bien o para mal nuestro entorno.
Decía Carlos Abascal, que muchos políticos –incluso panistas- llegan al poder y se acomodan solo para “administrar el poder” pensando en el siguiente escalón político que han de escalar y afirmaba que eso es absolutamente inadmisible, ya que el poder debe servir para transformar a México.
“Para transformar en el poder hay que transformarse a uno mismo. Si algo hay hoy desprestigiado a los ojos de la sociedad mexicana es precisamente el ejercicio del poder político. La gente nos ve como gente advenediza, como oportunistas que estamos buscando la manera de disfrutar de las mieles del poder sin asumir el compromiso de transformar las estructuras injustas que todavía arrojan muchos millones de pobres en esta sociedad para que en efecto pongamos el poder al servicio de la gente y así de esa manera resolvamos las injusticias de pobreza, marginación, salud, insuficiencia educativa, etc.”
Aquí comparto los 10 retos que nos propuso para ser asumidos por un político de Acción Nacional –que pueden ser aplicados en su mayoría a todo político- para transformar a México desde el poder:
1.- Tener un elevado conocimiento y una profunda conciencia de su papel. No se puede llegar a las posiciones públicas para ver qué sucede, se tiene que saber a qué se va, saber lo más posible, habrá cosas que se conocerán sobre la marcha pero existen muchas otras que no es posible ignorar para llegar a desempeñar una responsabilidad pública.
2.- Su persona, tiene que reflejar credibilidad; ser personas confiables y eso se logra cuando hay una perfecta unidad de vida: cuando pensamiento, palabra y acción se corresponden.
3.- Trabajar por el bien común, no por su propio interés, por lo tanto, cuando se llegue a una posición de responsabilidad, no se puede pensar en la siguiente, se tiene que pensar cómo se hará al máximo esa en que le toca. No se debe robar, ni medrar, ni traficar con influencias, de manera tal que su trabajo sea identificado por la gente como un trabajo, en efecto, vinculado al bien común y no a su interés particular.
4.- Mantenerse coherente con los principios de doctrina; entre la palabra y la acción. Es falso que el humanismo trascendente, no dé votos; lo que pasa es que al no ser coherentes, la sociedad rechaza a los políticos incoherentes precisamente por eso.
5.- Trabajar, invariablemente por la unidad; no puede ser que sus intereses particulares estén por encima de los intereses del Partido o peor aún, por encima de los intereses de México. Trabajar por la unidad querrá decir en ocasiones renunciar a cosas, incluso, legítimas con tal de construir la Unidad.
6.- Trabajar por la paz y por la realización, en paz, de un cambio radical. Cambiar y no administrar. El cambio radical es, en efecto, para que cada vez más personas tengan acceso a las oportunidades del desarrollo.
7.- Aprender a escuchar. El político, no sólo no lo sabe todo, sino que necesita cada vez más saber escuchar; necesita cada vez más aprender. Mientras más se sabe, más se ignora, porque más se descubre que el universo por conocer es mucho más amplio. Al escuchar, habrá de utilizar su criterio para dar respuesta a los grandes problemas que se le plantean.
8.- Saber dialogar con todos; diálogo basado en la verdad, buscando un bien superior con eficacia, para construir soluciones, construir acuerdos con una gran disponibilidad para escuchar y para expresar y para consensuar y, para finalmente, tomar decisiones.
9.- Poner el poder político al servicio de sus mandantes, es el servidor de los demás tomar la actitud de verdadera humildad en el ejercicio del poder político como servidor de todos.
10.- El Político Humanista trascendente, no tiene miedo porque sabe que su meta es la construcción del bien común, porque trabaja en equipo, porque tiene una confianza superior, porque no tiene cola que le pisen, porque sabe que esta es “brega de eternidad”, porque es mujer y hombre de bien que sabe que está cumpliendo con su deber.
En su memoria y con mi agradecimiento.
“Un verdadero amigo es a la vez un modelo, un consejero y un juez. Por eso, no debe uno acordar su amistad más que a un hombre lleno de rectitud y de bondad” Dr. Paul Carton.
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